viernes, 11 de noviembre de 2016

Reseña de "Pulsaciones."

Hoy os traigo la reseña de un libro muy especial. Tanto por la historia de sus personajes, como por la forma en la que, los autores, nos cuentan dicha historia.

Pulsaciones es obra de los escritores Javier Ruescas, también autor de “Cuentos de Bereth”, “Las Crónicas de Fortuna” o “El (sin) sentido del amor” entre otros y Francesc Miralles, autor de “El quinto mago” u “Ojalá estuvieras aquí” entre otros. Fue publicado por ediciones SM.

Comenzaré diciendo que Pulsaciones es una historia única por la forma en la que cuenta la historia. Está relatada mediante mensajes en “HeartBits”, un programa de mensajería instantánea.

La historia nos cuenta como Elia, una chica de 16 años, vuelve a la realidad después de haber sufrido un coma por causa de un accidente de tráfico. No recuerda absolutamente nada de los tres días anteriores a este, pero está segura de que olvida algo importante.

Está feliz porque ha salido del coma, no tiene secuelas, se está recuperando y vuelve a tener contacto con sus amigos al fin. Es entonces cuando empieza a recibir mensajes de un desconocido cuyo alias es “Phoenix”, alguien que parece conocerla muy bien.

Vivimos junto a Elia la incertidumbre, la curiosidad, el miedo a seguir olvidando y la frustración por no ser capaz de recordar lo que ocurrió esos días que para ella son vacío.

¿Quién es ese tal Phoenix y por qué le escribe? ¿De qué la conoce? ¿Se está burlando de ella? Se descubre a sí misma queriendo saber más de ese desconocido, queriendo descubrir quién es y por qué siente esa conexión tan especial con él. ¿Conseguirá descubrirlo? ¿Superará el trauma del accidente? ¿Recordará lo que sucedió esos días olvidados?

Pulsaciones es una historia de amor, sacrificio, intriga, realismo juvenil capaz de hacernos reír o llorar con los personajes y sus historias, que tiene un misterio que todos queremos descubrir con Elia.

Pese a la forma en la que está contada la historia, los autores son totalmente capaces de introducirnos en esta y nosotros de imaginarla a la perfección, a pesar de no tener descripción alguna sobre personajes, lugares… Lo cual me parece increíble. Disfruté muchísimo del libro, reí y llore con Elia. Es uno de esos libros que releo de vez en cuando y nunca me canso.

Es fácil de leer y al estar escrito mediante mensajes de texto, tiene un lenguaje bastante cercano y rápido. Me parece increíble la forma en la que está hecha la novela y solo me queda felicitar a los autores por tanta genialidad.



<< A veces encontramos nuestro destino en el camino que tomamos para evitarlo. >>


miércoles, 2 de noviembre de 2016

"Venganza."

1186. Un aquelarre asentado en un pueblo de Francia. Magia negra, oscuridad, muerte, sangre y destrucción. Un pueblo atemorizado. Una noche cerrada. Traición y aniquilación. Una superviviente. Un alma pura.
Luxana sentía que algo se estaba desatando en su interior. Se encontraba en una espiral de tristeza, desolación, antipatía y desilusión por la propia vida. Su aquelarre, su familia, amigos, habían sido masacrados.
Desde pequeña había vivido entre hechizos, invocaciones, muerte, sangre. Pero nunca pudieron corromperla, siempre fue pura. Hasta ese 31 de octubre, la noche de todos los santos. “Tiene gracia” pensó mientras un nombre se repetía en su cabeza. “Lucius.” Uno de los demonios más poderosos que existían.
Pensó que debía estar realmente loca y desesperada para querer traerlo ante ella. Estaba desprotegida y era “blanca”. Una desertora. Lucius nunca acudía a quienes renegaban de la magia negra. Pero eso era lo que ella quería, magia negra.
Estaba decidida a vengar a su familia, sus ojos inyectados en sangre por la rabia y el dolor eran la prueba.
Su madre, decidida a inculcarle esa magia, había obligado a Lux a aprender todo acerca del ritual de invocación. Dibujó en el suelo el pentagrama invertido que había repetido innumerables veces de pequeña. Colocó un cirio negro en cada esquina de este y se colocó en medio, desprendiéndose de sus ropajes blancos y sustituyéndolo por un elegante vestido negro el cual había sido de su madre.
Prendió fuego a su ya antigua ropa a la vez que comenzaba a parlotear.
“La luz que guía quedará cegada por el odio y el rencor. Testor te, Lucius. Potens daemonium.”
Repitió esas palabras una y otra vez, pero nada ocurrió. Repasó el  ritual sin comprender que era lo que había podido hacer mal. Cuando salió de su ensoñación, solo encontró silencio. Una corriente de aire frío le recorrió la espina dorsal y lo supo. Estaba ahí.  
¿Se había equivocado al traerlo? ¿Estaba dispuesta a vender su alma por venganza?
Durante unos minutos no hubo palabras, solo miradas. Él habló primero.
—Luxana, luz de guía. ¿Qué podría querer una bruja blanca de mí? — Observó a la chica que se encontraba frente a él. Siempre había querido corromper a la chica inocente pero jamás pudo acercarse a ella. Y ahora estaba frente a él, sola. Algo pasaba, ya no era Luxana. — ¿Qué ha ocurrido aquí?
—Están todos muertos. —La cara de Luxana permanecía inexpresiva. Sus ojos estaban clavados en el ser. Por supuesto que tenía miedo, más del que se podía permitir reconocer. —Necesito tu ayuda. Necesito magia negra.
— ¿Sabes lo que implicaría provisionarte de tal poder? — No salía de su asombro. No reconocía a la chica pero si magia negra es lo que quería, es lo que obtendría. —Tienes un alma tan pura, Luxana. No puedo negarme a poseerla cuando tú misma vienes a ofrecérmela. — Lucius se mostraba atento, contrariado pero a la vez admirado ante su valentía y decisión.
Luxana miraba impasible, sopesando las opciones. No podía dejar el crimen de toda su familia impune. Perder su alma significaba morir y renacer como un ser negro, oscuro, lleno de rencor y furia. Acabaría con cada habitante de ese maldito pueblo.
—Asumiré las consecuencias. — Sabía lo que venía a continuación. Tendría que entregarle su alma así como su corazón. No lo necesitaría para lo que tenía pensado hacer. No quería sentir ni un resquicio de humanidad cuando fuera a por toda esa gente a la que pensaba destruir. Sabía cómo tenía que hacerlo. Introdujo la mano en su pecho. Lo tocó, apenas rozando la yema de sus dedos en este y sintió el vigoroso latido de su corazón. Segundos después su corazón yacía en su mano ensangrentada. Lo extendió hacia Lucius, observando como este al tocarlo, lo hizo trizas y desapareció por completo en sus propias manos.
Estaba rota, destrozada. Pero la sintió. Una magia como ninguna otra. Nunca había sentido tal poder dentro de ella. Emanaba por cada poro de su cuerpo.
—El pacto está sellado, Luxana. Por fin tienes los medios para llevar a cabo tu venganza. — Lucius tocó su brazo y la marcó. Ella retiró con rapidez la extremidad pero fue inútil. La marca, la estrella, permanecería en su brazo para toda la eternidad.
Averna Bouchard. —Por primera vez después de sellar por completo el trato habló. La voz le había cambiado, era más grave e impasible. La mirada había perdido todo el candor y la pureza que poseía apenas unas horas antes. Su cuerpo se movía con gracilidad y sus movimientos eran más elegantes y medidos a la perfección.
Vio una sombra moverse, apenas fue un momento, tiempo suficiente para usar su nueva magia. Una zarza de espinas rodeaba el cuerpo de aquella mujer. ¿Minevra estaba delante de ella? ¿Su hermana mayor seguía viva?
— Tú estabas con nuestra madre y hermanos cuando ocurrió la tragedia. — Observaba cada gesto de su hermana y de repente, lo comprendió todo. Ellos, el pueblo, no sabían dónde se encontraba el escondrijo de su aquelarre. Fue Minevra, ella los descubrió y los condenó a todos. —Fuiste tú. Los mataste. —Ojos inyectados en sangre, no sentía nada por esa chica que la miraba con miedo.
—¿Qué te han hecho Lux? —No paraba de repetirlo. Averna estaba cansada de la voz de su hermana, así que simplemente le cortó la lengua. Cayó al suelo y observaba impasible el reguero de sangre que emergía de su boca.
—Lux está muerta. Igual que vas a estarlo tú. — Su hermana lloraba, sabiendo cuál era su destino. Lo veía en sus ojos. La pureza había desaparecido y en su lugar, oscuridad.
—Adiós, Minevra. —Con un simple movimiento de muñeca la hizo polvo y se fue sin más de allí.

A lo lejos se vislumbraba el pueblo. Era un día soleado todos seguían con sus vidas después de asesinar a su familia y amigos. Sería el último día que ese pueblo veía la luz del sol. Lo que ocurriría en los días posteriores en ese lugar, sería realmente desgarrador.
Para el concurso #historiasdemiedo con @Zendalibros e @iberdrola